Neonatos y lactantes


El nacimiento es un proceso normal de la naturaleza, pero a menudo constituye para el ser humano la primera prueba de su vida.

En ese momento, el cráneo no está osificado. los huesos del cráneo están constituidos por núcleos de osificación que se desarrollan como láminas no soldadas entre ellas y mantenidas por el sistema membranoso meníngeo. El cráneo, en el momento del parto, es frenado por el cuello uterino de la madre, y es la base del cráneo la que recibe la presión del cuerpo del bebé. En una segunda fase del parto, el cuello se abre dejando pasar el cráneo del bebé para su salida del cuerpo de la madre. Las fuerzas mecánicas durante este proceso no van a perjudicar la cabeza del bebé si el parto no es demasiado largo ni dificultoso. Es la parte posterior de esta base del cráneo la más solicitada, y es donde se encuentran los agujeros yugulares, y, a través ellos, van a pasar tres nervios craneales encargados de diferentes funciones como la deglución, la respiración, la digestión, así como el control de los músculos de la nuca y hombros. Por lo tanto, podemos decir que la correcta movilidad de las estructuras de la base del cráneo son fundamentales para un buen funcionamiento vital y correcto desarrollo del sistema nervioso central del bebé. Esta organización le confiere al cráneo del bebé una gran capacidad de adaptación y de amortiguación de las tensiones durante el momento del parto. Causas de un nacimiento dificultoso:

  • Una pelvis materna no equilibrada y con bloqueos a nivel sacroilíaco y púbico.
  • Prematurez del bebé que da lugar a un cráneo frágil.
  • Un mal estado de salud materno, sobre todo de stress alto va a dar lugar a una rigidez tisular que existirá también en el niño y que provocará unas dificultades mecánicas durante el parto.
  • Una mala presentación del bebé.
  • La utilización de fórceps y otras herramientas a veces indispensables pueden empeorar las deformaciones craneales.
  • La duración, bien sea demasiado rápida sin respetar la inercia natural de los tejidos, o bien demasiado larga provocando una excesiva compresión de las estructuras

En qué tipo de problemas del bebé puede ayudar la osteopatía?

  • Cuando el bebé se encuentra irritado, agitado o sobresaltado ante cualquier ruido.
  • Cuando el bebé duerme sólo en períodos cortos y despertándose con frecuencia.
  • Cuando el bebé duerme del mismo lado y gira la cabeza del mismo lado.
  • Cuando tiene un retraso del control del cuerpo (adquisición de la postura sentada, gateo o marcha).
  • Cuando tiene dificultades de succión o deglución durante el amamantamiento.
  • Cuando tiene problemas de excesivos gases intestinales.
  • Cuando son bebés con frecuentes rinofaringitis, otitis y bronquitis.

El osteópata, con la ayuda de test manuales específicos realizados mediante presiones suaves, sutiles, ayudará al propio organismo a recuperar la armonía necesaria para un correcto desarrollo funcional.